jueves, 17 de febrero de 2011

Nefasto

Pensé que entenderías todo lo que me acontecía, que mirarías más allá de la vitrina que me detenía.
Las exscusas eran tan frágiles que podría romperse la barrera con tan sólo verme de frente, que insolente, más que demente.
Entonces me di cuenta que aun en mí no confías, que no crees que en este mundo eres mi razón, eres mi vida.
¿Y que puedo hacer si de mí te quieres alejar, que me quieres ignorar, no me quieres escuchar y quizás ya no me quieras hablar?
¿Forzarte a quererme?... ¡jamás! Yo no quiero perderte, y sin embargo no me dejas ni siquiera verte, probablemente me consideres un imprudente.
Y si no quieres compartir tu vida conmigo ya no importa, si no quieres intentar algo conmigo, tíralo todo por la borda.
Que nefasto se levanta el silencio entre los dos, y esto me hace dudar en ocasiones de la existencia de dios.
Y todo terminará, siendo yo el culpable, pues nunca supe cómo llegar a tu corazón que no me perdona por aquella primera vez que lo único que hice fue despreciarte.
Que nefasto, nunca tendré tu perdón porque de todos los errores de nosotros dos yo... yo soy el más culpable.

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