Un tornado de pensamientos calienta mi cabeza,
un tornado que tiene origen en tu presencia,
y mi cuerpo se siente devastado,
mis hombros cansados cual Atlas resignado,
pagando las consecuencias de vivir a mi conveniencia.
Pensé que este día tu aliviarías mi dolor,
más sin embargo la herida sangra con bastante rencor,
y aunque mis ojos lloran como el legendario diluvio,
no es suficiente para ahogar el arca que contiene ese amor que siempre será tuyo.
La flor maligna de la cual ahora estoy enamorado,
es sólo una antología de mi infortunio presagiado,
pues queriendo contener ese arcoíris de emociones,
lo único que puedo es aferrarme al susurro de tus pasiones.
Delirios de grandeza, de soberbia y de ira,
momentos personales que conforman mi vida,
pues día con día muero, vivo, rio y entristezco,
pero sólo en mi imaginación sucede todo esto.
Un fría roca de falsedad, es la que llevo por rostro en mi andar.
Y mi corazón es... todo lo que yo te quiero dar.
Esta es la última vez que yo hablare de lo que paso ayer,
ResponderEliminarque te explico las razones de mi actuar,
esas que no pudiste descifrar.
De mi primer beso robado tú fuiste el receptor,
toque las puertas de tu corazón para dar un paso a tu interior,
solo pedí tu autorización, pero tu duda la entrada me bloqueo.
Y aun así un torbellino en mí se desato
comenzó a llevarse eso que me lastimo
cuando su furia termino,
entonces inicie a buscar en ti, algo más fuerte para poder resistir.
Si, así es, expresiones nuevas de las cuales me pudiera sujetar
labios tan tiernos, no para olvidar, para poder avanzar,
para encontrarme en tus letras, en tus notas,
para reflejarme en las pinceladas de tus pensamientos.
Te quise utilizar, no para dejar la sombra que perseguía
Para observar el camino que tus manos me tendían.
Pero tus sombras personales,
Nublaron el paraíso que mis labios te ofrecían
¡Entiéndelo!, conmigo te quería,
ahora es un misterio que quizá nunca se revelara
y qué más da si hoy tengo ganas de volver a hurgar.