jueves, 22 de abril de 2010

Sueño profundo.

Para ti que sueño todas las noches tu cuerpo entre mis brazos,
pasión desbordada, besos, caricias, aferradas a mi almohada.
Tú que siempre sonrríes cuando actuamos en la cama,
divina compañera que siempre apareces en mi sueños pasajeros.

Hable con el hombre detrás del espejo esperando una respuesta,
pero parecía unos cuantos años más triste que yo.
Y me dijo que siempre viviría con los restos de su ausencia,
que caminaría por el mar suspirando a causa del intenso miedo.

Cansado de ver a ese hombre del espejo me retire a la sala,
se perdió mi mirada en un abismo de preguntas desgastadas.
¿Porque nunca estuviste aquí cuando más te necesitaba?
¿Porque no te entregue mi vida cuando aquella tarde lo gritabas?

¿Y cómo explicarte que yo quería estar siempre a tu lado?
escucho tu voz entre sueños que no conocen otro color mas allá del negro.
sentí el frio despues de soñar contigo, un frio vacio,
y desperté con seguridad absurda de haberte besado y pensar que no fue un sueño.

Quise llorar, pero las lagrimas no salieron de mis ojos,
quise gritar, pero la voz se hizo nudo en mi garganta,
quise correr, pero mis piernas no respondieron a mis órdenes,
quise morir, pero me di cuenta que no lo podía hacerlo dos veces.

Finalizo este absurdo con descontento profundo,
pues no puedo decirte lo que siento sin obtener tu desapruebo.
Termino este mensaje sabiendo que te alejas muy lento,
y yo me quedo varado esperando no despertar de nuevo.

domingo, 4 de abril de 2010

Delirios

Un tornado de pensamientos calienta mi cabeza,
un tornado que tiene origen en tu presencia,
y mi cuerpo se siente devastado,
mis hombros cansados cual Atlas resignado,
pagando las consecuencias de vivir a mi conveniencia.

Pensé que este día tu aliviarías mi dolor,
más sin embargo la herida sangra con bastante rencor,
y aunque mis ojos lloran como el legendario diluvio,
no es suficiente para ahogar el arca que contiene ese amor que siempre será tuyo.

La flor maligna de la cual ahora estoy enamorado,
es sólo una antología de mi infortunio presagiado,
pues queriendo contener ese arcoíris de emociones,
lo único que puedo es aferrarme al susurro de tus pasiones.

Delirios de grandeza, de soberbia y de ira,
momentos personales que conforman mi vida,
pues día con día muero, vivo, rio y entristezco,
pero sólo en mi imaginación sucede todo esto.

Un fría roca de falsedad, es la que llevo por rostro en mi andar.
Y mi corazón es... todo lo que yo te quiero dar.